El Pico de la Miel es una peñotota o peñototota, dicho a lo Cantinflas, que preside La Cabrera. Paraíso de escaladores por su cara sur, tiene un acceso asequible por el otro lado. Aún así, desde La Cabrera hay que remontar una empinada cuesta para que su cumbre se ponga a tiro sin ayuda de cuerdas, clavijas, estribos y otros archiperres de escalada. Nada de todo eso quiso Aurelio para el paseo del día de hoy. Si en vez de salir de La Cabrera, se emprende la marcha desde Valdemanco, la altura se va ganando paulatinamente y ya, desde la misma base de los gigantes monolitos que dan a la serrezuela ese perfil tan quebrado, llegarse al Pico es casi o menos que una pequeña caminata descendente con trepada final para los que quieran y no les asuste la roca. Tal era el plan de hoy.
Todos los apuntados optamos por reunirnos a las 10 en la gasolinera de Cotos. La alternativa era quedar directamente a las 10 y media al tanatorio de Valdemanco, lugar elegido para iniciar el paseo. Resultó que, puestos a ir al tanatorio, preferimos hacerlo todos juntos y no solos o en pareja como se suele hacer para otros menesteres. La ventaja del tanatorio para ocasiones como ésta es que está en el lugar más elevado del pueblo, orientado hacia nuestro recorrido y provisto de un buen aparcamiento; crean al cronista que no había otra razón para quedar allí.
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10:46 Del tanatorio de Valdemanco se sale por una pista bien trazada y
bien afirmada, al menos en los primeros metros. |
