Hoy Joaquín se estrena como líder de la marcha. Modestamente rechaza el nombramiento atribuyendo a otros, a Ignacio sobre todo, el mérito del diseño de la ruta y la responsabilidad de seguir el bien trazado plan. Pero sabemos que la inspiración solamente a él le ha correspondido, aunque en la ejecución material haya contado con apoyos. El resultado, que anticipo, ha sido un suave y cómodo recorrido, temperatura al punto, agua y vegetación en su justa proporción, cielos fotogénicos, cómoda terraza para los refrescos y hasta oportuno obrador - comercio para la compra de chocolate.
Son las 10:15 de la mañana; un poco más porque a algunos nos ha dado por distraernos con desayunos en Rascafría antes de llegar. En el km. 29,5 de la carretera que baja del puerto de Cotos hay una entrada de vehículos; aunque cerrada con puerta, hay allí espacio suficiente para los cuatro coches. La expedición la componemos Antonio, Joaquín, José Luis, José María, Rafa, que se incorpora tras meses de ausencia y que nos da la alegría de verlo de nuevo entre nosotros, y este cronista irregular y espasmódico.
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10:48 En el punto de partida. El no pasar y no aparcar del cartel hace referencia a otro lugar y a otros caminantes. Los de nuestro grupo no infringen normas por principio. |
Echamos a andar por la orilla del Angostura hacia abajo. Nos da por caer en la cuenta de que la última vez que estuvimos por aquí fue en el mes de marzo del 2020, el día de la declaración de la pandemia o cerca de esa fecha. Precisiones aparte, sí es verdad que ese día enviaron a los chavales de los colegios a sus casas y que alguno de nosotros tuvo que quedarse para hacerse cargo de los nietos. |
El arroyo de la Angostura, o río Lozoya desde un poco más abajo. |
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José Luis se ha fijado en este pino |
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y el cronista se ha fijado en el espejo del agua en Las Presillas |
Como no hay prisa (Joa es un líder condescendiente) y hay tanto que mirar, no menos de una hora nos lleva el camino hasta el puente del Perdón, que no llegamos a cruzar porque la ruta trazada se dirige hacia eso que en el mapa aparece como Bosque de los Batanes y que también se conoce como "bosque finlandés". Para mí que eso de finlandés lo ha puesto algún viajero esnob y pretencioso, pero cuando estoy contento entre amigos y el día transcurre como el presente soy capaz de aceptar también lo de pulpo como animal de compañía.
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11:50 En el puente del Perdón, con la iglesia del monasterio del Paular al fondo. |
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12:00 ¿A que en Finlandia no hay helechos tan altos como aquí? |
Un corto desvío a la izquierda nos lleva al laguito del bosque finlandés. Allí hay una cabaña que parece de madera, como las saunas en Finlandia -en las Jyväskylä o Lappeenranta de nombres interesantes pongo por caso-, unos bancos de madera y un embarcadero. Sereno reflejo de la imponente vegetación en el agua y un sucederse de rayos de sol y sombras de grandes nubes. Estamos solos y aprovechamos para un piscolabis íntimo y placentero.
El cronista no resiste la tentación de una foto de grupo más cercana.
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12:28 A punto de embarcar para Rascafría. |
Desde el bosque finlandés y sus amenidades, seguimos por nuestro camino ancho y recto, entre árboles, que luego, antes de Rascafría, se acerca a un río ahora con escalones, sonoro y brincador.
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12:34 El río Lozoya o de la Angostura en el tramo que da al pueblo de Rascafría. |
Entramos en Rascafría por una calle muy larga y muy ancha en la que sobre el suelo hay pintadas plazas de aparcamiento. Siento no dar la referencia concreta pero no logro averiguar cómo se llama la calle. Calculando por encima, puede que haya cien o doscientas plazas. Me pregunto si se llegarán a llenar en un fin de semana de buen tiempo. Si es así me alegraría pensando en la notoriedad del pueblo y su entorno, pero huelga decir que lo prefiero así como hoy lo veo, tranquilo y holgado, la calle vacía, con anchuras para andar y para mirar e incluso para estacionar si llegara el caso.
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12:59 El parking que se anuncia es bonito pero minúsculo comparado con el de la calle que sigue hacia abajo. |
Desde el pueblo -donde hemos ido de compras a la tienda de chocolates- para hacer el camino de vuelta en el que ya estamos, hay que seguir por la carretera en dirección a El Paular. No es plato de gusto para ninguno de los componentes de este grupo andar sobre asfalto, pero aquí no es necesario; durante todo el trayecto se puede caminar por un sendero de tierra bien trazado, a ambos lados de la carretera al principio y al lado derecho de la marcha más adelante. Así que se hacen agusto estos tres o cuatro kilómetros que nos faltaban hoy para rematar el paseo. Después de pasar el monasterio del Paular podíamos haber tomado una corta desviación que nos hubiera apartado un poco más de la carretera y nos hubiera permitido ver la ermita de la Virgen de la Peña, pero no hemos estado atentos y la ignoramos. Más adelante hay otras más o menos breves desviaciones de la carretera, bien señalizadas e incluso equipadas con escalones y pasamanos de madera.
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13:59 Para evitar la carretera hay que hacer un poco de alpinismo |
Después, una larga ronda por buena pista nos va acercando al sitio donde se quedaron los coches. A esta primera hora de la tarde el sol calienta y buscamos sombra para el almuerzo, que encontramos, junto con asientos, en el pretil del viaducto de la pista sobre un arroyo que se llama del Pedrosillo.
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14:49 Levantamos manteles después de una comida con asientos y mesa |
Otro arroyo, el de la Umbría o de Garcisancho, se vuelve a cruzar ya casi llegando a los coches. Y aún hay lugar para una última escena que merece mirada lenta y gozosa: unos bonitos potros criados en la finca que atravesamos posan para nuestras cámaras sobre un fondo de árboles y nubes que ni pintiparado.
A doscientos metros de los coches, desde donde el arroyo, una subidita esforzada corona el precioso paseo del día. Y hay tiempo y ganas de sentarse en una terraza de Rascafría para tomar los cafés, la deliciosa tarta de manzana y los chocolates con que Antonio nos invita a celebrar, anticipándose en un día, su onomástica.
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16:03 Felicidades, Antonio. |
Queda dicho: excelente jornada, Joaquín: que repitas como inspirador, guía, -¿adalid dijo alguien?- de estos nuestros paseos. Y que esperamos vernos en la excursión de la próxima semana con la que se clausura este curso mierconista.
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11 km. y 79 esforzados metros de desnivel positivo. |